Estimadas Transmujeres

Ninguna persona es dueña de la feminidad. Al igual que las personas blancas pueden participar y disfrutar con respeto de la cultura negra, una persona de sexo masculino, puede disfrutar y participar de la feminidad, hasta un cierto punto. Pero hay una línea entre la participación y la apropiación inofensiva y muchas de ustedes han cruzado esa línea.

Cuando se descubrió que Rachel Dolezal era una mujer blanca que habia pasado por mujer negra, EEUU se sorprendió, y con razón: ¿quién era esta mujer blanca que estaba tomando posiciones de poder destinadoñas a personas de raza negra, que incluso estaba hablando, por las personas negras ?, ¿qué sabía ella de la opresión negra? Nada. Porque a pesar de su título de Estudios Afroamericanos y haber pasado como negra durante muchos años, no era negra. Ser negra, para ella, era un personaje que representaba. Cualquier racismo dirigido a Rachel Dolezal estaba dirigido a su personaje, no a ella.

Se puede ver un paralelismo, dolorosamente obvio, de esta situación con las mujeres trans, a pesar de una campaña abrumadora en los medios diciendo lo contrario.

Parte del argumento de la comunidad trans, es que no se están apropiando de la cultura de las mujeres , por que las mujeres carecen de cultura que pueda ser robada. La idea es insultante ya que este punto de vista es apoyado dando un rápido vistazo a los libros de historia, donde las mujeres y sus logros son simplemente borrados.

No importa que las mujeres de todo el mundo hayan creado sus propias formas de arte (bordados, tejidos, cestería, el gotear, el acolchar, por no mencionar el movimiento de arte feminista), su propia literatura (la novela,  como forma literaria, fue inventada y perfeccionada por las mujeres, y existen géneros enteros de esta forma sólo para atender a las lectoras), su propia música (Riot Grrrl, la Música de las Mujeres, ciertas formas de música popular, canciones de cuna). No importa que las mujeres tengan sus propias historias y creencias ( Diosas de culto, doulas). No importa que las mujeres hayan creado sus propias organizaciones para su uso exclusivo (universidades de mujeres, refugios para mujeres, las cámaras de comercio para mujeres, clínicas de salud de la mujer, las Girl Scouts). 

Parece ser que para la comunidad trans esas cosas no tienen importancia, porque esas son las cosas con que los hombres no se molestan, no les preocupan y ellos mismos las han borrado de la historia.
De hecho, durante la lectura de esa lista, puede haberse pensado “esas cosas son tontas. Esas cosas no son importantes, no son como el arte o filosofía o la ciencia o la política de verdad”.

Ese pensamiento es total y absolutamente sexista.

No existe “historia, experiencia, época femenina” dice la comunidad trans , “por lo tanto, no podemos hablar de una cultura universal femenina. Las mujeres de todo el mundo tienen experiencias muy diferentes”.
A primera vista esta afirmación parece correcta, pero a un nivel mas profundo es irrisoria.

En todo el mundo, siempre que haya alimento para cocinar, o niños para ser atendidos, o casas para ser limpiadas, será una mujer la candidata a estas labores. Cuando fui a China,  vi a mujeres pobres lavando la ropa de su familia en un río. Mi propia madre utiliza una lavadora, pero el acto era el mismo. En China, son las mujeres quienes dejan de hacer lo que están haciendo y corren a la cocina a preparar comida cuando llegan los invitados, exactamente como todas las mujeres de mi familia cuando vienen invitados. Son las mujeres las que van corriendo detrás de los niños pequeños, las que se encargan de la conservación de alimentos, la confección de ropa, las compras para su familia en el mercado. El entorno y el idioma es diferente, pero la experiencia fue la misma que en mi propio país.

Puede que yo no tenga mucho en común con una mujer de China, o Brasil o Zimbabwe o Afganistán, pero sí sé que tenemos muchas de las mismas experiencias a nivel base, porque hemos nacido con hembras dentro de la cultura patriarcal. Las experiencias de los hombres difieren enormemente de una parte del mundo a otra, pero las experiencias de las mujeres siguen tendencias notables en base a las características compartidas de nuestra casta de sexo.

Así que, existe una cultura femenina. ¿Cómo saber si ustede está apropiándose de ella o no ?

Hágase algunas preguntas:

¿Su concepto de sí misma está basado en un estereotipo?
Entonces se está apropiando.

¿Su sexualidad la vive representando un papel “femenino”?
Entonces se está apropiando.

¿Usted escoge las partes de la feminidad de las que se apropia?, ¿sólo las que le convienen y no suponen una pérdida de privilegios ?
Esa es la apropiación más seria.

¿Está utilizando los recursos que están destinados específicamente para las mujeres? Se está apropiando.

¿Está tomando roles de liderazgo en el feminismo y habla por sobre las mujeres?
Definitivamente es apropiación.

Veamos algunos ejemplos de apropiación por parte de las personas trans, transmujeres en concreto, que causan perjuicio al colectivo mujeres.

Con la insistencia de que el “lenguaje-trans” aceptado por ellos, sea utilizado en todas partes, se silencian batallas duramente ganadas por las mujeres sobre sus propios cuerpos.

Las cuestiones de salud propias de la biología de la mujer, la menarquia, el embarazo, la menopausia, los cánceres relacionados con el sexo, se ignorarán, utilizando paráfrasis o eufemismos, supuestamente para proteger los sentimientos de las personas trans.

Las violaciónes y el abuso doméstico están siendo re-enmarcados como crímenes de “personas contra otras personas”, en lugar de los crímenes que cometen “hombres contra mujeres”.

Trans-mujeres están siendo incluidas en las estadísticas de la violencia hacía la mujer, empujándonos irremediablemente a un planteamiento de estudio distinto, anulando la perspectiva de género. Ahora, las trans-mujeres también cuentan como si fuesen mujeres, en otras estadísticas en pro de la “inclusión”, inflando los números y tergiversando la situación real de discriminación por sexo; la política, las fuerzas armadas, y los campos de STEM parecen más equitativos de lo que realmente son.

Tenemos a trans-mujeres participando en deportes de mujeres, arruinando esencialmente cualquier sentido de la competencia leal y poniendo los esfuerzos de las mujeres para participar en el deporte en tela de juicio.

Y, por último, trans-mujeres están exigiendo el acceso al feminismo en sí y a los sistemas de apoyo políticos y emocionales​ (Sin hablar del financiamiento) que las mujeres han pasado siglos demandando.

Existen recursos específicos para las mujeres para corregir siglos de abuso y silenciamiento, para corregir la exclusión masiva de las mujeres de todos los ámbitos de la actividad pública.

¿Por qué cualquier persona que nace con pene necesita tener acceso a las organizaciones y los recursos destinados a las mujeres? ¿Por qué las mujeres trans necesitan universidades de mujeres? ¿Por qué necesitan acceso para dirigir la dirección del programa de estudios de las mujeres? ¿por qué las mujeres trans necesitan plataformas públicas de mujeres? ¿por qué las mujeres trans necesitan el feminismo? ¿por qué las mujeres trans necesitan ser incluidas, incluso en la lucha por los derechos reproductivos? Estas son todas las cosas que los que nacen con penes no necesitan. No hay lesiones anteriores específicas para el sexo masculino que no se hayan infligido a sí mismos. No tienen injusticia histórica que corregir. Usted no sufre una opresión sistemática en todo el mundo

Querer sentirse “especial” es una de las características de la sociedad actual. Así muchas personas que no sufren opresión sistemática de ninguna manera, quieren que sus propias identidades sean validadas y celebradas, tal cómo ellas perciben que la identidad de las poblaciones oprimidas están siendo validadas​ y celebradas​. Al centrarse en que la “validación” y “celebración” son reparadoras por naturaleza, se ignora un intento de reparar vidas afectadas por siglos y siglos de abuso histórico. La glorificación que las mujeres trans quieren es igual a la actitud de gente blanca que desea “un dia contra el racismo hacía los blancos” ” o de la que le gente heterosexual que desea “un dia del orgullo hetero” o cualquiera que no sea negro o latino gritando “#alllivesmatter.”

“Puede que no sufra la opresión sistemática, pero igual soy discriminado. Sufro violencia. Si no puedo utilizar los recursos de las mujeres, ¿a dónde voy?”, dicen ellos.

Y la respuesta es: tienen que crear sus propios recursos y medios . Las mujeres han tenido que crear sus propios recursos, y los transmujeres también pueden hacerlo. Si se va a vivir de una manera nueva en la sociedad, se necesita infraestructura necesaria para apoyarla. 

Yo, a lo largo de todo ese calvario, continué siendo un objetivo para el abuso masculino. Mi lucha contra​ el acoso sexual no terminó al ser victima, el acoso por parte de los hombres continuó; acoso flagrante, abierto y descarado. Incluso hoy en día, cuando estoy en silencio, grito para mis adentros y tiemblo, siento miedo. Tengo miedo a los hombres. No me gusta estar desnuda alrededor de ellos, ni siquiera me gusta llevar un traje de baño o un vestido atractivo cuando estoy entre ellos, a menos que esté con personas en las que confío. Desde luego, no creo que pueda manejar la situación de estar con una persona de sexo masculino en un baño o camarín sin tener un ataque de pánico.

Lo que he descubierto desde mi violación es impactante: muchas de mis amigas han sido violadas o abusadas, incluso aquellas que no han sido seriamente marcadas por la violencia sexual, también sufren de acoso sexual. Las estadísticas recientes sobre violaciones , según el CDC, son que 1 de cada 5 mujeres serán violadas durante su vida, las estadísticas sobre el acoso son mucho, mucho, más altas.
Es posible que los transmujeres hayan sido violados o acosados sexualmente, también. La violación no es un delito que sólo le sucede a las de cuerpo de hembra humana, aunque las mujeres son mayoritariamente las víctimas y los hombres en su inmensa mayoría los autores. Si usted ha sido violado o asaltado, es probable que tema usar el baño de hombres.

En la lucha para protegerse de la violencia de los hombres, no creo que los transmujeres hayan comprendido plenamente el alcance de la violencia de los hombres contra las mujeres. No es algo que pueda ser borrado en una generación, simplemente deseando que se vaya. A pesar de que como sociedad nos alejamos de éste tipo de términos, ha habido un terrorismo perpetrado contra las mujeres por hombres (Por ejemplo, revisa a Elliot Rodger, Marc Lepine, los hombres que cometen “homicidios por misericordia” en nombre del Islam). 

En el pasado, hubo holocaustos femeninos (quema de brujas, práctica india de sati), encarcelamiento femenino (la encarcelación cruel de sufragistas, la “cura” del siglo XIX para la histeria, el uso de los conventos y los asilos psiquiátricos como lugares para abandonar a las mujeres). (La “política de un niño” de China dejó a miles de niñas muertas, los abortos selectivos por sexo siguen estando muy extendidos en la India, China y otras partes del mundo).
Se trata de proteger de la violencia a las más vulnerables a través de la división sexual, no como en “Jim Crow”, donde se estableció una separación para que el grupo dominante se sintiera cómodo y para “protegerlos” de ser “contaminados” (sus palabras, no las mías) por el grupo oprimido.

Las separaciones por sexo, por otra parte, existen para la comodidad y protección de un grupo oprimido (mujeres) de la violencia del grupo dominante (varones) y porque las mujeres tienen necesidades específicas en razón de su sexo.

Antes de la creación generalizada de las divisiones por sexo en la era victoriana, la mayoría de las mujeres que podían permitirselo, se quedaron en sus casas. No participaban a menudo de manera significativa en la sociedad. Las mujeres pobres, que necesitaban salir y trabajar, corrían el riesgo de ser violadas diariamente y eran percibidas como “contaminadas” porque otros asumían que su victimización era un hecho inevitable. Y hoy, en este mismo momento, las mujeres afectadas por la pobreza en India y muchos otros países alrededor del mundo, se enfrentan al mismo problema.

En 1929, cuando Virginia Wolf dijo que tener “una habitación propia” era necesario si se quería contribuir a la sociedad de una manera significativa, estaba hablando de artes y letras, no de baños o camarines. Pero para las mujeres esa habitación servía como un espacio seguro en el que podían refugiarse, lejos de las presiones de la sociedad patriarcal a la que se veían obligadas a desplazarse si querían lograr algo sustancial en sus vidas. En los lugares donde hay una escasez de instalaciones seguras para las mujeres, éstas son reacias a dejar sus casas. El argumento de “Jim Crow” se desmorona cuando algunos activistas dicen que las instalaciones sexualmente neutrales, como los puestos de baño de una sola ocupación, son “transfóbicas”.

Nosotros, como sociedad, podríamos optar por hacer el cambio a  baños seguros, cerrados, de una sola ocupación y neutrales, y evitar la segregación de baños por sexo, pero muchos activistas han dicho que esta solución es inaceptable para ellos. Su negativa a esa solución demuestra que no se trata de librar al mundo de las etiquetas que nos separan, sino más bien de que el individuo tiene el derecho de despreciar y adoptar las etiquetas como mejor les parezca. Este argumento se centra en el individuo como la unidad que importa, olvidando que hay grupos más grandes que deben ser protegidos.
Los transmujeres son indudablemente víctimas de la violencia masculina en los baños de hombres. Pero al obligar a las mujeres a abrir sus instalaciones a las transmujeres (y por lo tanto a todos los hombres), las transmujeres simplemente están desplazando el blanco: quienes estén recibiendo la violencia masculina no serán los transmujeres, sino las mujeres. Y lo último que las mujeres necesitan es más violencia masculina con la cual lidiar.

Lo que los transmujeres están tratando de hacer ahora mismo es colocar el peso de su propio castigo social en las espaldas de las mujeres. Están tratando de hacer que las mujeres soporten el peso de la ira de la sociedad para con los transmujeres. En lugar de usar su desafío como una orgullosa insignia de honor, están acurrucados bajo el paraguas protector del feminismo y los derechos de las personas homosexuales. Eso no es justo para las personas de esas comunidades, comunidades que existen para protegerles y que están soportando la mayor parte de la ira de la sociedad.

La ley no cuida

Sé lo que vas a decir a continuación. Vas a decir “si alguien quisiera ser violento, si quisieran hacerte daño, no prestarían atención al letrero en la puerta del baño. En cualquier caso, entrarán y te harán daño. Además, la ley ya está en contra la violencia. Debes dejar que la ley cuide a las mujeres de la violencia en lugar de intentar proteger los baños”.

Sí, seguro, la ley se encargará de ello, tal cómo se encargó de Brock Turner, el violador de Standford. Seis meses por violar brutalmente a una mujer inconsciente detrás de un basurero en un callejón sucio, con dos testigos oculares. El crimen en particular sólo le encierra seis meses en la cárcel si usted es un “joven prometedor”. La ley se apila contra las víctimas femeninas y al pedir a las mujeres que “busquen justicia en los tribunales”, les está pidiendo que sean públicamente traumatizadas por el sistema de justicia, ¿y para qué? Seis. Malditos. Meses.

Cuando los transmujeres utilizan el argumento “si alguien quiere hacerte daño encontrará un camino”, están siendo claramente sexistas. Están diciendo que reducir el daño a las mujeres no es una prioridad para ellos. Reducir el daño a ellos, en cambio, es la prioridad más importante y les da igual que la mujeres salgan lastimadas. Están diciendo que la seguridad y la comodidad de las personas nacidas hombres es más importante que la seguridad y la comodidad de las mujeres. Está diciendo que es “antinatural” que los varones sean víctimas de abusos, pero que es el estado natural de las mujeres ser victimizadas, y que las mujeres deben esperar la victimización en todas partes, a donde sea que vayan. Estos que se identifican como trans van tan lejos como para llamar “fanática odiosa” a cualquier mujer que se niega a aceptar su papel de víctima perpetua, cualquier mujer que prioriza la seguridad y la autonomía de las mujeres.

Las mujeres que los hombres no escuchan

“¡Pero conozco a muchas mujeres que apoyan mi derecho a usar los espacios para mujeres! ¿Qué hay de ellas?”

Bueno, yo conozco muchas mujeres que piensan que las mujeres no deberían tener derechos sobre sus propios cuerpos. Conozco a muchas mujeres que piensan que “la casa” es el lugar natural de una mujer. En el otro lado de las cosas, conozco a muchas mujeres que piensan que la prostitución es una “elección feminista”. Conozco a un montón de mujeres que dicen que la pornografía es “empoderamiento”. Conozco a muchas mujeres que piensan y dicen muchas cosas diferentes, muchas con las cuales no estoy de acuerdo.

Personalmente, creo que las mujeres que están de acuerdo con usted están equivocadas.

Creo que están sufriendo misoginia internalizada. La violencia y el odio contra las mujeres en nuestra sociedad es tan profundo; profundo hasta la raíz. Por ejemplo: el libro más importante en la historia y formación de la civilización occidental es la Biblia y enseña que las mujeres son la fuente de todo mal y pecado en el mundo. No hace mucho tiempo que los hombres todavía estaban debatiendo si las mujeres tenían alma, porque si afirmaban que las mujeres no tenían almas, entonces la violencia y el abuso cometido hacia las mujeres no contaba. Este odio y la violencia contra las mujeres está inyectado en el tejido mismo de la sociedad de una manera fundamental, está tan cerca de nosotras que casi se siente natural. Exculpamos la violencia que se ejerce contra las mujeres, rechazamos su explotación, décimos que es el “costo” que nosotras en la sociedad debemos pagar por las prácticas cotidianas de la civilización misma. Incluso las mujeres excusan la violencia perpetrada contra sus hermanas y contra ellas mismas. Nosotras las mujeres estamos tratando de sobrevivir en un mundo donde los hombres nos odian, pero nos necesitan, y odian que nos necesiten. Ese odio nos toca y llevamos ese odio dentro de nosotras mismas, un veneno del que nunca nos recuperamos completamente.

También podrá  ver que usted es una persona de sexo masculino, y se enseña a las mujeres a respetar las opiniones de las personas de sexo masculino.

Si usted, una persona de sexo masculino, expresa sus opiniones, en muchas ocasiones las mujeres que no han roto totalmente su socialización femenina, escucharán lo que usted tiene que decir y estarán de acuerdo con usted. A las mujeres se les enseñó a hacer esto por sus padres y otras personas que aman y se preocupan por ellas, porque una mujer que es agradable para los hombres, está mas segura que una que no lo es. A las mujeres se les enseña a respetar las opiniones de los varones porque sus vidas dependen de ello.

El movimiento trans también ha hecho un gran trabajo manipulando las emociones de las mujeres al pintar a todas las personas trans como inocentes y vulnerables. Ellos usan a los niños trans como la cara de su movimiento, obligando a las mujeres a mirar a los ojos de un niño y decirles que están equivocados. Ese tipo de mensajería es eficaz, pero sexista. Juega con socialización femenina de las mujeres, esa presión constante que las mujeres reciben para ser cariñosas y protectoras de los más débiles.

Finalmente, las mujeres saben lo que sucede si no estamos de acuerdo contigo. Vemos que otras mujeres son expulsadas de los espacios feministas, expulsadas de los espacios LGB. Vemos cómo no tienen plataformas. Vemos los correos electrónicos llenos de odio, vemos amenaza de violación tras amenaza de violación dirigidas contra ellas. Vemos las amenazas de violencia y asesinato. Vemos cómo usted escupe la palabra TERF, con insidia; vemos la caza de brujas moderna que está sucediendo.

Lo que usted está tratando de hacer es silenciar el discurso de las mujeres. Usted está tratando de mantener las voces de las mujeres disidentes fuera de la conversación acerca de quién “posee” la “feminidad”, y mantenerlas a ellas fuera de los espacios de mujeres. Sólo acepta el discurso de la mujer si ella está de acuerdo con lo que tiene usted que decir.

El movimiento trans es un movimiento social impulsado por la narrativa individual. Las narraciones personales son geniales: las personas se identifican con ellas, pueden ser muy emotivas. El rápido apoyo, como una bola de nieve, para las personas trans se debe, en gran parte, al poder individualista de la narrativa trans .

El individualismo se define como “la creencia de que las necesidades de cada persona son más importantes que las necesidades de toda la sociedad o grupo”. Esto está en oposición directa al feminismo que es colectivista en su núcleo. El colectivismo da a todo el grupo prioridad sobre el individuo. La mayoría de las causas de izquierda progresistas del siglo pasado han sido colectivistas, mientras que la mayoría de las causas conservadoras de la derecha han sido individualistas. El incómodo intento del movimiento trans de encajar en la política progresista existente se refleja en su condición de atípico.

En su núcleo, el movimiento trans es conservador. Se preocupa sólo por el individuo, y se basa en las estructuras de poder existentes (género) para darle legitimidad. El movimiento trans es, efectivamente, un movimiento de derechos masculinos. Sólo existe para salvar a los hombres de la opresión de otros hombres. (Que la gente masculina necesite defenderse de otros hombres es, tristemente, una realidad en una cultura que es tan tóxicamente masculina.) Pero el punto es que el movimiento trans, siendo un movimiento principalmente masculino, socava el movimiento de las mujeres.

El formato de la narración individual hace dos cosas para el movimiento trans: en primer lugar, disfraza la falta de solidez del argumento de que “las personas trans sufren de opresión sistemática”.

Cuando se mira el panorama más amplio, la discriminación contra las personas trans se puede ver sólo como un “misfiring” (no dar en el blanco, que salga el tiro por la culata) secundario de opresiones más grandes, más socialmente arraigadas – a saber misoginia y homofobia.

En segundo lugar, el formato narrativo personal asegura que las mujeres “cis” no pueden defenderse hablando de manera efectiva por sí mismas. Las mujeres no son tomadas en serio en nuestra sociedad. Son vistas como “exageradas”. Ellas “no saben apreciar un chiste”. La narrativa personal de una mujer, como las que he compartido con usted aquí, es ignorada, borrada, devaluada. No se confía en que podemos hablar por nosotras mismas. Eso es parte del sexismo que existe para regular nuestro comportamiento y “ponernos en nuestro lugar”.

La razón por la que las narrativas trans se toman tan en serio es porque todas las personas trans tienen alguna pretensión de masculinidad. Los transmujeres son varones de nacimiento y las transhombres están en transición para “convertirse” en hombres. Esa pertenencia a la masculinidad, trae aparejada la autoridad para hablar sobre las experiencias personales de uno, e incluso para hablar sobre las experiencias de otros. De otras.

Así que cuando una mujer trans dice “me siento como una mujer.” Se le cree. Cuando una mujer real con experiencias reales de existir como una persona de sexo femenino en esta sociedad patriarcal, dice “no creo que ser mujer es un sentimiento. Creo que las mujeres son personas, no sentimientos. “, se le dice que se calle.

En conclusión

Todo lo que estoy diciendo es esto:

No soy un sentimiento.

No soy una creencia religiosa o un deseo patriótico. 

No soy algo que usted siente en su alma o su corazón. 

No soy una idea. 

No soy una opción o estilo de vida. 

No soy un tipo de personalidad.

Me está pidiendo que restrinja mis derechos, que ponga en peligro mi cuerpo y mi igualdad. Usted me está pidiendo que calle mis experiencias personales cuando contradicen las suyas. Me esta pidiendo que borre mi realidad corporal, todo por vosotros.

Su creencia acerca de sí mismo es improbable. Debo aceptar su palabra. Debo escuchar su narrativa personal mientras usted ignora la mía. Debo fingir que mis límites no tienen sentido para hacerle sentir cómodo. Debo “centrarle” en conversaciones que ni siquiera le incumben . 

Tengo que censurarme a mí misma, disminuirme a mí misma, hacerme más pequeña para que usted pueda estar cómodamente en la caja marcada “mujer”. 

Pedirme que haga eso te hace poco diferente de cualquier otro hombre.

Bueno, no voy a hacer eso. 

Sinceramente…

Una feminista.

* * *

Original en inglés por JUDITH BELL

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