Hacia el fin de la apropiación de las Personas Dos Espíritus por la política trans.

¿Quienes fueron las personas dos espíritus? ¿Cómo se relacionan con el feminismo? Quizás ya has oído acerca de las personas “dos-espíritus”. Es un término antiguo con origen en la cultura indígena norteamericana. ¡Sigue leyendo para saber más!


Hacia el fin de la apropiación de las personas dos espíritus de la cultura indígena norteamericana por la política trans: la relación entre los roles del ‘tercer género’ y el patriarcado.



Cuando digo que el transgenderismo está ligado a la cultura, no me malinterpreten: creo que todos los roles y representaciones de género dependen, en realidad, de la cultura. Toda la idea del género y los roles que se desarrollan, se basan en el binario sexual. Es por eso que casi siempre, cuando observamos los roles de género, incluso si hay más de dos, apostaría mi dinero, a que es sólo una cuestión de reclasificar a las personas que no encajan en los roles sexuales ya definidos.

Lo que nos lleva a los pueblos indígenas de América del Norte.
Siento una clase especial de rabia hacia cualquier persona blanca que reclame identificarse como una persona de “Dos Espíritus”. Es como usar un Tocado hipster: proclama alto y claro que eres una persona blanca que le gusta apropiarse de la cultura indígena  norteamericana, mientras que tienes poco o nada que ver con la cultura que de la que te estás apropiando.



La versión de esto, menos agresiva, pero más frecuente es el “atrapa sueños ”  –común, incomprendido, y mal utilizado por toda clase de gente blanca.
Las personas blancas trans señalan a las culturas indias americanas como un lugar más aceptable de las personas con disforia, porque muchas de estas culturas tenían un “tercer género”. Esto es un malentendido de lo que significaba cultural, económica y socialmente ser dos-espíritu , es tratarnos de ingenuas y limitados (“todas estas personas indias americanas me parecen lo mismo”)
Antes de empezar, es problemático colocar a todas las personas no conformes con el género de los pueblos indígenas de América del Norte en la casillas del “tercer género” o “berdache” o “dos espíritus”. Las culturas de América del Norte precolombina eran increíblemente distintas entre sí, con roles de género significativamente diferentes que se observan incluso respecto de naciones indígenas que estaban muy cerca la una de la otra.

Lo que lo hace aún más interesante cuando se mira al fenómeno  “dos espíritus”, es que a veces no aparece o no aparece con la misma frecuencia.

La Confederación de Iroquois históricamente no tenía personas  dos espíritus a pesar de mantener documentación mucho más detallada de la vida de sus gentes, en comparación a muchas otras naciones indígenas americanas. Por otra parte, los Apaches, aunque trataron a los dos espíritus respetuosa y cordialmente cuando los conocieron, no tenían a gente dos espíritus como parte de su cultura.

¿Qué hacía diferente a los iroqueses y apaches? No es una cuestión de genética. Eso sólo sería posible de no haberse celebrado ningún matrimonio entre indios americanos de diferentes tribus, y eso simplemente no es cierto.

Los iroqueses tenían una de las sociedades más igualitarias políticamente para hombres y mujeres en el mundo, en el momento en que los blancos se proponían destruirlos sistemáticamente. Las mujeres tenían una cantidad significativa de poder político, y la sociedad no era simplemente matrilineal (que a veces todavía puede involucrar enormes cuestiones patriarcales de los roles de género -¡hola, judaísmo ortodoxo!), Pero implicaba una verdadera igualdad de autoridad.

Los Apache eran famosos por su habilidad en la batalla
, lo que puede resultar en que nunca has escuchado una de las partes más fascinantes sobre su cultura. Debido a que la guerra era un hecho casi constante para los adultos apaches, mientras que los adultos tendían a tener papeles segregados por sexo en la sociedad, a las niñas y niños se les daba realmente una crianza que no era de género. Se esperaba que las niñas supieran cómo hacer cosas de “chicos”, y viceversa. ¿Por qué? Piensa en los hogares en la Segunda Guerra Mundial. Es una buena idea que todas las personas tengan conocimientos de todo tipo, para que cuando haya guerra, desaparecidos o un desequilibrio sexual numérico después de las batallas, no se pierda todo el conocimiento y las habilidades de personas desaparecidas / muertas.

Ninguna de estas sociedades -que en cierto modo son lugares más progresistas e igualitarios para las mujeres y  las niñas que las sociedades contemporáneas- tenía personas de dos espíritus. ¿Era esto porque eran malos y represivos?

Tomemos los Lakota, una tribu de la nación sioux, como un ejemplo alternativo. Ten en cuenta que estoy hablando de las naciones sioux desde la perspectiva de alguien que se ha tomado el tiempo de aprender una gran cantidad de un idioma sioux y ha estudiado estas culturas tanto en contextos históricos como contemporáneos. 

Los Lakota tienen una larga tradición de gente dos espíritus
, documentada desde incluso antes de la aparición del registro escrito. Entre los Lakota, la poliginia fue aceptada, y los papeles de género se establecieron muy claramente para los niños y niñas desde una edad muy temprana.

La gente Lakota dos espíritus jamás nace mujer.  Casi todos ellos, históricamente, han sido hombres. Asi qué, aseveraciones sobre personas intersex/hermafrodita del siglo 19/inicios de siglo 20, SIEMPRE deben ser tomadas con extremo cuidado, debido al gran problema que esto supuso para los Europeos de esa época,  al distinguir homosexualidad y hermafrodismo (tanto de hombres como mujeres homosexuales, se decían tener cualidades hermafroditas –¡un hecho histórico del que hablaremos en otra entrada!).

Entonces, ¿acaso no hubo mujeres Lakota “que nacieran así” (dos-espíritus), mientras que los hombres sí, casualmente? 

Permíteme formular una historia diferente: los hombres en el poder que imponían las normas de género, y la sociedad patriarcal de los hombres Lakota, debían tener un lugar donde poner “a los hombres que no actuaban como hombres”, debido al mandato masculino del género. 

La gente Lakota ponía a los hombres dos-espíritus en la parte del campamento donde vivían mujeres y niños; lugar por el que no se preocupaban mucho, ni era tan prestigioso debido a su modo patriarcal de vida.
Aunque hubo ocasionalmente mujeres Lakota y de otras naciones Sioux que participaron en la guerras tribales, no se les reconocía como “hombre”, en ningún modo, vinculado a su estatuto de oprimidas en el hogar. 

Para la patriarcal Sioux, no había necesidad de crear una categoría para las mujeres no conformes con el género, ni de darles un estado social especial o reconocerles supuestos talentos específicos (los dos-espíritus Lakota y Dakota se supone que son muy buenos dando nombre a los niños y son clarividentes). Eso es algo que los hombres hacen solo por otros hombres, por que, por la sola gracia de tener un pene, los hombres no conformes con el género de estas tribus, merecían tener su propio grupo e identidad.

Esto lo podemos ver en muchas culturas indígenas americanas patriarcales
:  sociedades donde hay un “tercer” género fuertemente establecido, en el que los hombres pueden elegir participar (algunas veces ya de ancianos, otras, desde que son jóvenes), mientras que los roles de género de las mujeres están profundamente enraizados y casi no permiten variación. Lo increíble es que muchas personas tienen la idea de que este tercero género era igualitarioRevisa este sitio; nos muestra cuidadosamente tanto hombres como mujeres dos-espíritus –de hecho, extrañamente, tienen más historias de mujeres dos-espíritus –pasando por alto el hecho de que las mujeres del tercer género eran extremadamente poco comunes, en comparación a los hombres dos-espíritus.


Observemos otro ejemplo
de una sociedad que tenía una concepción significativamente diferente del género y de lo que significaba ser dos-espíritus. 

La gente Dene, de Alberta, es el primer grupo nativo nacional que creía que los recién nacidos podían ser reencarnaciónes de parientes fallecidos. Hasta aquí, nada nuevo, muchas culturas creen eso –de hecho, a veces mi propia madre me dice que soy la reencarnación de mi bisabuela. Pero en la cultura Dene, si tus padres vieron el espíritu de una mujer entrar a tu cuerpo mientras tú madre estaba embarazada, independientemente de tu sexo, el hombre que crea que eres la reencarnación de su hija, es libre de referirse a ti como “mi hija”. No tendrías que vivir como del sexo de la persona que fuiste en tu vida pasada, pero siempre se consideraría que tienes puesto un pie en un género y otro, en el otro. 

Es importante notar que los Dene forzaban a sus mujeres a pasar hambre a discreción del marido cada vez que la tribu estuviese escasa de alimento. Las mujeres de esta sociedad eran unas de las más oprimidas dentro de las culturas indígenas norteamericanas. 

Éstas formas de ver el género supuestamente progresivas no provienen de culturas que tratasen progresivamente a las mujeres. Ninguna de ellas.



Es extraño ver al movimiento trans contemporáneo tratando de incorporar la concepción de la no-conformidad del género de la cultura indígena americana, pero es un intento tan evidente de encasillar a gente del pasado en categorías culturales contemporáneas

En algunas sociedades con 3 géneros, los dos-espíritus era simplemente una forma de lidiar con la homosexualidad en el grupo: los hombres homosexuales no eran considerados hombres “completos”, eran un medio-género, no completamente “normal”. En otras, era una forma de encasillar a la gente intersexo en sociedades con un binario sexual rígido. Y en otras, era una categoría para hombres que preferían roles asignados específicamente a las mujeres, como tejer y cocinar.

En ninguna de éstas sociedades las personas  dos espíritus nacidos hombres se identificaron *como mujeres *.  No existen casos documentados de esa situación (a pesar que sí tenemos extensa documentación de otras actividades, y registros de los sentimientos de los “berdaches” / dos-espíritus en la historia); no existe documentación de hombres  dos espíritus angustiados por la incapacidad de ser plenamente reconocidos como una mujer o tener el cuerpo de una mujer. Los hombres dos-espíritus tendían a identificarse como un tipo diferente de hombre, o algo entre lo masculino y lo femenino.
Eliminar sistemáticamente la historia a las personas dos espíritus, sus propios pensamientos con respecto a su género y lo que el registro histórico demuestra acerca de su lugar en la sociedad -para instrumentalizar a estas personas que, a menudo, eran oprimidas dentro de sus grupos y no alabadas por su falta de conformidad; Dicha eliminación deriva de la muy común concepción contemporánea de que las naciones indígenas fueron lugares libres de  opresión –esto es borrar el matiz de la historia real en favor de una concepción de la historia en la que personas del siglo 21 tienen​ todo resuelto.
El uso continuo de las personas dos-espíritus como una herramienta para mostrar que el transgenderismo ha existido en todas las sociedades –y la increíble falta de conocimiento básico de las culturas Indígenas Norte Americanas exhibido por muchas personas trans que mencionan casualmente que hay personas trans en las sociedades indígenas americanas –es apropiación. Es tomar ciertas partes de una sociedad que crees que te gusta, sin estudiarla a fondo o conocer sus orígenes, y decidir que su cultura debe ser super profunda y que seguramente te comprenderían. Es sacar de contexto y deshumanizar, elimina las diferencias entre las diversas culturas indígenas americanas, tanto como borra las formas fundamentales en que históricamente esas culturas fueron diferentes de cualquier cosa que exista hoy en el planeta.
Lo que sí es cierto es que las naciones indígenas americanas que tenían roles de género estrictos y  asignaban a las mujeres menos poder, históricamente sintieron la necesidad de arrancar la identidad hombre/mujer de quienes no se conformaban, mientras que las sociedades más igualitarias, con menos socialización de género no tenían gente dos-espíritus debido a, o más bien a pesar de, su escaso énfasis en roles de género basados en el sexo.



– – –

POR DREIRDE BELL

Original aquí

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