Has oído sobre la cultura de la violación, ¿pero has escuchado sobre la cultura de la pedofilia?

“Lunes, 23 de Septiembre de 2015. Publicado en ‘Salon’.

Soy un pedófilo, pero no un monstruo. Me siento atraído hacia niños, pero no estoy dispuesto a actuar al respecto. Antes de juzgarme duramente, ¿estarías dispuesto a escuchar mi historia? – Tod Nickerson”

Estimado Tod Nickerson:
Unos días atrás, en Salon, publicaste un artículo provocativamente titulado “Soy un pedófilo, pero no un monstruo”. Presumiblemente, ahora muchas personas se preguntan “¿la pedofilia es natural?” o “¿se puede curar a un pedófilo?”. Pero no trataré de responder a esas preguntas en particular. En cambio, me gustaría continuar este discurso completando algunos grandes vacíos en tu artículo.

Comencemos con esta pieza faltante: la basta mayoría de pedófilos son hombres. Y la mayoría de infantes victimizados por esos pedófilos que sí están dispuestos a actuar respecto a sus deseos sexuales, son niñas. Este es un pequeño gran detalle que no mencionaste a tu audiencia, ¿no crees? Desafortunadamente, evasivo y subyacente como es el Patriarcado, por lo usual éste es el último detalle al que se hace mención en este tipo de conversaciones —si es que se menciona en absoluto.

Dicho esto, la pedofilia puede parecer tabú y despreciada por las masas, pero un análisis honesto de nuestra cultura en general, revela lo contrario. Sostengo que la pedofilia es premiada y celebrada, y que toda nuestra cultura, y entendimiento sobre la sexualidad, están construidos al rededor de los que parecieran ser deseos pedofílicos. A esto lo llamo “cultura de la pedofilia”.

En la cultura de la pedofilia, se espera que las mujeres mantengan niveles de delgadez casi imposibles, que se vean pre pubescentes en su, casi andrógena, falta de curvas y grasa corporal. Debido a esta presión, los desórdenes alimenticios abundan entre las niñas, y particularmente las mujeres son objetivo, durante todas sus vidas, de compañías multi millonarias que les prometen hacer perder peso.

En la cultura de la pedofilia, las categorías top en PornHub son “Adolescente” (teen), “A penas legal” (barely legal), “niñas” (girls) que en uniforme escolar actúan de todo, desde “manipulando vírgenes”, “incesto padre-hija”, “profesor-estudiante” hasta…lo que sea, solo dilo, habrá porno de ello y se han masturbado con ello millones y millones y millones de veces. Es justo preguntarse si acaso la única cosa que evita que estos espectadores vean directamente pornografía infantil son las leyes respecto a la edad para consentir.

Debido a la influencia de la industria del porno, la labioplastía, una cirugía que corta los labios menores al tamaño idealizado por el porno, ha ganado rápidamente popularidad. Al igual que otros procedimientos, como la himenoplastía, que restaura la estrechez vaginal para quedar como “una virgen”.

En la cultura de la pedofilia, se presiona directamente a las mujeres para que se rasuren o depilen las axilas y el pubis y las piernas. La industria cosmética (cuyo objetivo son las mujeres, una vez más) ofrece cremas anti edad que dejarán tu piel “como de bebé”.

En la cultura de la pedofilia, nos referimos casualmente a las mujeres como “chicas/niñas”. Tenemos una palabra específica para referirnos a adolescentes atractivas “jailbait” [Literalmente, cebo para la cárcel. En español existen expresiones como “carne tierna” o “carne prohibida”]. Las mujeres son sexualizadas como “conejitas”, “gatitas” o “bebés”.

En la cultura de la pedofilia, usualmente  noto a hombres mirándome en público, sus ojos llenos de lujuria, hasta que ven el vello en mis piernas -en ese momento, ponen una teatral mueca de disgusto. He escuchado a grupos de hombres universitarios hablando acerca de cómo no le harán sexo oral a una mujer si sus labios (vaginales) son muy prominentes. Un hombre que buscó tener sexo conmigo durante tres años, de pronto cambió de opinión cuando le dije que no -y que nunca- me depilo el bello púbico. En otras palabras, muchos hombres dejarán de sentir atracción por mi cuando se acuerden de que soy una mujer, y no una niña.

Seguramente todos estos hombres que tienen una “preferencia” por las ya mencionadas cualidades en las mujeres, no son pedófilos en el estricto sentido de la palabra. Pero pareciese ser que un gran número de hombres, probablemente como resultado de un profundo condicionamiento cultural, encuentran atractivas en una mujer, muchas cualidades que un pedófilo encontraría atractivas en una niña. Labios vaginales pequeños, vaginas apretadas, hímenes intactos, piel suave como de bebé, piernas y brazos y vulvas sin pelo, juventud casi eterna, cuerpos pequeños y frágiles….Como la usuaria Reddressalert escribió: “¿cómo no reconocer que ésta es esencialmente la descripción de un bebé o un infante?”

Volviendo a mi punto original:

Necesito que tú, y tus lectores simpatizantes, entiendan ésta grave verdad: la pedofilia no es tan tabú, o vergonzosa, o repulsiva para la sociedad como dices que es. Desearía que lo fuera. Para desgracia de las mujeres del mundo, tus deseos te son reflejados infinitamente, producidos en masa, a escala global, para satisfacer una demanda que va en aumento. Este mundo de supremacía masculina te da la bienvenida con los brazos abiertos, y cada uno de tus deseos son órdenes. Me atrevo a decir que estas mas seguro siendo tu mismo de lo que lo están las niñas.

Dices “soy un pedófilo pero no un monstruo”, y concuerdo de todo corazón. No eres un monstruo -eres un hombre. Un hombre común, por lo demás. Una representación de la perversión más prevalente del patriarcado. No eres especial, no eres anómalo y no estás sólo. Ni de cerca. Tu “orientación sexual” es solo otra manifestación del deseo colectivo de los hombres de subyugar a las mujeres en su cruzada por mantener la supremacía masculina a cualquier precio.

Así que, si “comprender y apoyar” tu pedofilia implica amoldar a los hombres para que eroticen rasgos infantiles en las mujeres, y enseñarle a las mujeres a mantenerse siempre jóvenes para no agredir la sensibilidad de los hombres, entonces no estás pidiendo nuestro apoyo -estas pidiendo que obedezcamos.

Y tal como tú dices “no hay una forma ética en que podamos cambiar completamente nuestros deseos sexuales”, no hay una forma ética de pedir cooperación de parte de nosotros quiénes, activamente, estamos tratando de desmantelar el sistema patriarcal que tu “orientación” representa.
***

POR ALICEN GREY

Original en:

http://www.feministcurrent.com/2015/09/28/youve-heard-of-rape-culture-but-have-you-heard-of-pedophile-culture/

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